Cómo establecer una cultura que apoye la comunicación y colaboración en función de la seguridad del paciente

Cómo establecer una cultura que apoye la comunicación y colaboración en función de la seguridad del paciente

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Los equipos médicos efectivos se caracterizan por un propósito y una intención comunes, confianza, respeto y colaboración. Los miembros valoran la familiaridad sobre la formalidad y se cuidan unos a otros para asegurarse de no cometer errores. Por el contrario, los equipos de atención médica que no confían, respetan ni colaboran entre sí, tienen más probabilidades de cometer errores que podrían afectar negativamente la seguridad del paciente.

Uno de los primeros pasos cruciales para el establecimiento de una cultura colaborativa, es el compromiso organizacional y la voluntad de abordar cualquier situación. El compromiso tiene que ser recíproco, con una declaración sobre las políticas de trabajo de la organización. El punto de convergencia debe estar en los estándares de comportamiento y su relación con la seguridad del paciente. Si bien hemos progresado mucho en ese sentido, tenemos un largo camino por recorrer para cumplir con las recomendaciones que han hecho varios organismos internacionales al respecto. Abordar defectos en la comunicación que afectan la colaboración, el intercambio de información, la apreciación de las funciones y responsabilidades y la rendición de cuentas, son componentes clave de cualquier programa de seguridad del paciente.

El siguiente paso en el proceso, es el reconocimiento y autoconocimiento. Las organizaciones deben ser capaces de evaluar la prevalencia, el contexto y el impacto de los comportamientos para identificar posibles oportunidades para mejorar. Hacer una evaluación interna ayudará a identificar la situación actual y a proporcionar pistas sobre las áreas que necesitan tratarse. La información de evaluación se puede obtener de métodos formales tales como informes de incidentes, encuestas, reuniones de departamento, grupos de trabajo o comités, observación directa, cajas de sugerencias y líneas telefónicas. Métodos informales tales como reuniones casuales también pueden proporcionar valiosa información superficial y deben ser evaluados más profundamente en cuanto a la fuente, relevancia e importancia de los eventos para determinar los próximos pasos.

La creación de oportunidades para que diferentes grupos se reúnan es una estrategia muy eficaz para mejorar la colaboración y la comunicación. Estas interacciones grupales pueden ser formales o informales. El fomento del diálogo abierto, las rondas de colaboración, la implementación de reuniones informativas preoperatorias y postoperatorias, y la creación de comités interdisciplinarios o grupos de trabajo que discutan áreas problemáticas, con frecuencia proporcionan una solución inicial que reduce la probabilidad de eventos negativos.

La siguiente medida es crear estrategias de intervención apropiadas. Los programas educativos tradicionales y de educación continuada pueden hacer mucho para enseñar las habilidades básicas necesarias que promuevan una comunicación efectiva. Los temas apropiados deben incluir sesiones sobre dinámica de grupos, habilidades de comunicación, entrenamiento de asertividad, manejo de conflictos, manejo del estrés, y cualquier otro curso necesario para fomentar el funcionamiento de un equipo y el flujo de una buena comunicación. Otra estrategia importante es promover y asegurar la capacitación de competencias en todos los niveles. Este es un factor clave que afecta la confianza y el respeto, y tiene una influencia fuerte en el trabajo en grupo.

Uno de los enfoques más recientes para mejorar este aspecto y la seguridad de los pacientes, es a través de los principios aprendidos de la industria de la aviación. Este enfoque se utiliza en el curso “Entrenamiento para Instructores en Simulación” que la Fundación INSIMED ofrece una vez al año en sus instalaciones. Fomentar un ambiente de confianza y respeto, rendición de cuentas, conciencia de la situación, comunicación abierta, asertividad, toma de decisiones compartida, retroalimentación y educación, traen mejoras significativas al flujo de comunicación en el contexto perioperatorio.
La práctica clínica efectiva debe tener en cuenta, cada día más, el factor humano. Es importante que las organizaciones dedicadas a la atención de la salud evalúen sus habilidades de comunicación y sean diligentes en ofrecer programas y cursos que ayuden a fomentarla. Al abordar el tema, las organizaciones y los profesionales de la salud tendrán la oportunidad de mejorar en gran medida sus resultados clínicos.

Traducido y resumido de El Centro Nacional de Información Biotecnológica. www.ncbi.nlm.nih.gov

Escrito originalmente por Michelle O’Daniel y Alan H. Rosenstein.

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