Simulación Clínica, lo nuevo en Educación Médica

Simulación Clínica, lo nuevo en Educación Médica

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La asistencia médica moderna está experimentando cambios profundos. Todos los días se multiplican los conocimientos científicos, avanzan espectacularmente las técnicas diagnósticas y terapéuticas, aparecen nuevos fármacos. A todo ello se está enfrentando el desarrollo de los profesionales de la salud, por lo que es apremiante que la enseñanza de la medicina alcance también los mismos niveles de avance y expansión.

El área de formación de los sistemas de salud afronta entonces nuevos retos que requieren un entrenamiento más profundo de los profesionales. Se trata de cumplir con la exigencia ética de que puedan practicar, sin el riesgo de aumentar las complicaciones o poner en peligro la vida del paciente, en pocas palabras, manteniendo su seguridad.Esta exigencia implica que los profesionales de la medicina se deben exponer, cada vez más rápidamente, tanto a problemas clínicos comunes, como a los poco frecuentes, que muchas veces conllevan a un resultado de la enfermedad, no esperado.

Es fundamental establecer un modelo de educación con un currículo estandarizado, en el que no se dependa de la casualidad para enfrentarse a casos clínicos concretos, que lo que hace es alargar los años de Residencia o los periodos de especialización.Debe empezar una nueva era de eficiencia en la formación; se debe buscar la forma de acelerar la curva aprendizaje/habilidad con la reducción del tiempo y oportunidad de exposición a estos procesos.

Es un hecho que la asistencia médica moderna casi siempre se hace en varias disciplinas simultáneamente. Los equipos de Cuidados intensivos –por ejemplo- deben trabajar juntos, tanto en Urgencias, UCI (Unidades de Cuidados Intensivos) y Reanimación, como en el quirófano y plantas de hospitalización, atendiendo pacientes graves. Por eso, hay que generar confianza en las habilidades de trabajo en equipo; facilitar el desarrollo de equipos multidisciplinarios, que garanticen seguridad y rendimiento clínico, y convertir eso en hábitos comunes de las organizaciones modernas.

Los especialistas en educación médica han comprobado que la metodología más eficaz en el aprendizaje de los adultos, es la sustentada en la experiencia –la práctica del propio alumno-, además de ser la forma más rentable para que se adquieran habilidades y se asuman actitudes. Para lograr este objetivo, hasta el momento, la práctica se hace directamente en pacientes, lo que implica garantizar, al mismo tiempo, su seguridad y bienestar. Pero se ha comprobado también, que no es lo mismo tener experiencia que ser experto. El adulto solo es capaz de aprender de su propia experiencia, si reflexiona sobre sus habilidades y comportamientos, y sobre los resultados de las decisiones que ha tomado; pero en una jornada habitual de trabajo, a menudo es difícil encontrar el espacio adecuado para hacer esa reflexión.

Así las cosas, el sistema de salud se enfrenta a un nuevo paradigma en el modelo de formación médica y paramédica, porque sus actuales objetivos docentes no se pueden alcanzar únicamente a través del enfoque tradicional de la enseñanza, que se caracteriza por la práctica en pacientes para adquirir los conocimientos.

Afortunadamente ya se puede acceder a lo nuevo en educación médica, para que, además de ahorrar tiempo en la formación, se garantice un nivel superior de seguridad para los pacientes: la simulación clínica, que reemplaza la experiencia con pacientes, por una práctica interactiva que replica los aspectos fundamentales de la realidad. El entrenamiento con simuladores anula el riesgo para los enfermos, permite corregir errores a los profesionales, y proporciona un entorno de reflexión, que facilita el desarrollo de actitudes orientadas a mejorar la seguridad clínica.

Autor: Guillermo Ortiz, MD

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